Quiero ver cuajar, en oro, / los silencios de la tarde, / cuando el sol duerme en mi pueblo, / en sus piedras y en mi carne. (A.H.Q.)

GALERÍAS DE FOTOS ANTIGUAS

Recopilación de fotografías antiguas cedidas por los vecinos de la localidad. Pincha en una de las imágenes para ver todas las fotos de esa galería o en el enlace "Etiquetas" de la barra lateral para ver todas las fotos de una sección de una en una y con más explicaciones y detalles.


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Puedes enviarnos tus fotos antiguas para compartirlas con los demás y las publicaremos. Poco a poco entre todos podemos conseguir un interesante archivo histórico de Montalbán. Gracias a todos por vuestra colaboración.
valquilez@hotmail.com
Sobre las personas que aparecen en las fotos
La recopilación de fotografías se ha hecho para intentar mantener en nuestra memoria costumbres, hechos, personas. Las fotografías que se cuelgan en este fotoblog han sido cedidas por sus propietarios, pero como algunas tienen imágenes de grupos, si alguien que aparece en las mismas no quiere que la fotografía se divulgue puede ponerse en contacto con nosotros y la eliminaremos del blog.
Agradecimientos
Una empresa de este calibre no sería posible sin la aportación desinteresada de algunas personas que ocupan parte de su tiempo libre en conservar y difundir esta parcela de arte e historia que nos han legado nuestros más próximos antecesores. Esta labor callada, a veces durante muchos años, merece ser recompensada dando a conocer sus logros. Mi más sincero agradecimiento a todos los que colaboran para que todos seamos un poco más ricos en cultura disfrutando de nuestras raíces. Gracias a José Antonio Ramírez Quílez que ha sido, con la valiosa aportación de su colección (base principal de este blog), la persona que ha conseguido que este blog tuviera vida y por lo tanto más visitantes. Gracias también a la colaboración de Lely Marmesat y  a todos los que seguís aportando vuestras fotografías con tanta ilusión: a Pilar Tell Pina, a Dolores Valero, Carmen Quílez y Santiago Valero, Isabel Tirado, Maribel Valencia, Celia Ortín, Miguela Casanova, Joaquín Navarro, José Luis Secanella, Juan Carlos Muñumer.
Fechas y datos
Uno de los mayores problemas es fechar las fotografías, intentamos dar una fecha exacta o aproximada pero vuestra colaboración es vital. Si veis algún error o podéis aportar algún dato estaré encantada de corregirlo, nos podemos comunicar por e-mail en la dirección valquilez@hotmail.com.

Majorettes

Con mi más sincero agradecimiento a Silvia por las fotos y la información, todo un tesoro, para poder escribir esta entrada del blog.
Una de las cosas de las que nos hemos sentido orgullosos los montalbinos es del grupo de majorettes que existió en la década de los 70 y 80. Algo que recordamos con nostalgia y que desearíamos que pudiese volver.
El grupo se creó en el año 1970-71. Silvia Quílez, Eli Azuara y Araceli Pina se inscribieron en un curso para monitoras de deporte. Allí se juntaron con un grupo de monjas que tenían un grupo de majorettes, se informaron de como funcionaba y a raíz de esto montaron el grupo de Montalbán.
En un principio estaban al frente Eli y Silvia, pero después de un tiempo siguió solo Silvia.
Empezaron a ensayar en lo que hoy es el local de la OCA.

Actuación del 1 de mayo de 1973 en el antiguo campo de fútbol de la Rambla.
La vestimenta de entonces: falda, jersey zapatillas y calcetines, también llevaban guantes, las varas eran de madera. Cada una se procuraba su traje, jersey y faldas hechas en casa. Capitana Mª Jesús Martín. Suni Milián era la mascota mediana, la mascota pequeña era Noemí Postigo y la abanderada Pili Azuara.
A los trompetas les enseñaba Antonio, que había sido militar, a las chicas Eli Azuara, Pili Azuara y Silvia Quílez

Actuación del 1 de mayo de 1973

Suni Milián era la mascota mediana, la mascota pequeña era Noemí Postigo
 y la abanderada Pili Azuara




Mosén Mariano estuvo desde un principio apoyando y ayudando al grupo de majorettes y cediendo la casa parroquial para el montaje de los juguetes.
Excursión a Vich para ver una concentración de majorettes. Todos durmieron
en Garraf, gracias a los hermanos Rubio Mateo que acogieron el grupo en el camping

ACTUACIONES 

La indumentaria ya había cambiado, llevaban trajes y botas nuevas pagadas con lo que se sacaba de las rifas y montando juguetes para la empresa que había en Muniesa y caretas en la casa parroquial. Los gorros se hicieron con cartulinas en la peluquería de las hermanas Pili y Lola Usón, grandes colaboradoras del grupo.

Inauguración de la plaza de toros de Utrillas. El grupo de majorettes actuó en varias ocasiones en esa plaza. En esa época el instructor de los trompetas era Mariano Secanella.




Actuación en Cutanda, año 1974
Montalbán, 1974
Monreal del Campo 1974
También desfilaban en las procesiones de las fiestas





Por supuesto no pudieron faltar en la boda de su instructora Silvia Quílez. En la imágenes con el nuevo traje de verano ya que con el rojo de manga larga era asfixiante desfilr. En cuanto el grupo dispuso de dinero compraron los trajes y las braguitas con puntillas, ahora blancos en la tienda de Fred Perry.

Año 1976
Después de la boda de Silvia el grupo tuvo un parón, pero Silvia intentó compaginar
su trabajo y la dedicación a su familia con el entrenamiento de las majorettes.


Desfile en las fiestas de 1983

FOTOS DE GRUPO

Juan Muñoz intentaba hacerles fotos para la publicidad, pero era algo difícil debido a los grandes
 y numerosos "fans" que tenían

Año 1982
Cuando Samuel tuvo edad suficiente, el hijo de Silvia Quílez, entró a formar parte del grupo,
así su madre podía encargarse de la instrucción de las majorettes.
La capitana entonces era Carlota Bielsa, la mascota, Patricia Muniesa.


Los emblemas del Auxilio Social

La Orden de 29 de diciembre de 1936 sobre «asistencia a niños y ancianos» (BOE de 3-1-1937), procedía a la reorganización de los establecimientos benéfico-sociales existentes, al tiempo que prohibía terminantemente toda cuestación pública «que con destino a fines benéficos no haya sido previamente autorizada por este Gobierno General (art. 1.°)

La propia Mercedes Sanz Bachiller (fundadora del Auxilio Social y viuda de Onésimo Redondo) reconoció las dificultades surgidas con la interpretación literal de la Orden de 29 de diciembre, al parecer se interrumpieron las cuestaciones que el Auxilio Social llevaba a cabo para financiar su obra, aunque de manera pasajera ya que se reanudarona finales de febrero.

El Gobierno General, después de estudir la solicitud elevada por la Delegación Nacional de Auxilio Invierno de Falange Española de las JONS, aceptó la cuestación denominada Auxilio de Invierno, propuesta con destino al fondo de Protección Social y procedió a su autorización. Publicada como Orden del Gobierno General de 3 de febrero de 1937 comprendía todo el ámbito territorial de la zona nacionalista, fijando incluso la cuantía de los emblemas:
"La característica de esta cuestación consistirá en la colocación de un emblema distinto en cada una de ellas, a cambio de un donativo mínimo de 0,30 pesetas..." (art. 1º) 
Estos emblemas eran emitidos quincenalmente por la Delegación Nacional del Auxilio Social (Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S, posteriormente Movimiento Nacional). Esta iniciativa institucional de carácter benéfico se puso en marcha con el objetivo de recaudar fondos que se dedicaban a la asistencia a sectores desfavorecidos durante y tras la Guerra Civil. 

El sistema consistía en la emisión de series de emblemas ilustrados con un tema iconográfico que variaba periódicamente. Debía pagarse una cantidad de dinero (entre 30 céntimos y 1 peseta) para recibir uno de estos emblemas. De su venta se encargaban las mujeres de la sección femenina primero, y del Servicio Social Femenino después. Los emblemas eran públicamente exhibidos y su negativa a hacerlo daba lugar a la publicación de la noticia en la prensa local. La ostentación de los emblemas era obligatoria, junto con la entrada, para poder acceder a determinados espectáculos públicos.

El caso es que ante las dificultades recaudatorias, el Ministerio de la Gobernación dictó la Orden de 23 de mayo de 1942, declarando obligatoria la adquisición de los emblemas de Auxilio Social a todas las personas que asistiesen a "espectáculos públicos, retaurantes, cafés, bares, confiterías y establecimientos análogos" los días que estuviesen señaladas las cuestacioes. Las negativas serían sancionadas con multas de 5 a 100 pesetas y los propietarios que consintiesen la presencia de infractores en sus establecimientos incurrirían en sanciones de 100 a 500 pesetas.

Por lo común las cuestaciones o postulaciones eran anunciadas a través de los medios de comunicación previamente al día de su celebración indicando el emblema que correpondería para ese día.

El emblema desapareció años más tarde y en su lugr apareció una exacción titulada Cuota Pro Auxilio Social, que se reguló inicialmente por lo dispuesto en la Ley de Tasas y Exacciones Parafiscales de 26 de diciembre de 1958 y con más detalle por el Decreto de 10 de marzo de 1960 que convalidó dicha cuota. Gestionada por el Ministerio de la Gobernación, afectaba a los asistentes a espectáculos públicos, así como las consumiciones en restaurantes, bares, confiterías, fijando la cuantía del gravamen en 1 peseta.

Esta medida no solucionó los problemas económicos de Auxilio Social, ya que apenas se consiguieron fondos para cubrir los gastos de la obra, por lo que en el año 1963 se suprimió la Cuota Pro Auxilio Social por una subvención estatal.

Las ilustraciones están impresas en el recto de los emblemas. Los emblemas tienen una pestaña en la parte superior (para prenderse a modo de insignia en la solapa) donde por la parte delantera se imprimen las palabras "Emblema Corriente" y la cantidad que debía pagarse por ellos y en la parte trasera la serie a la que pertenecían.


Anverso del emblema del Auxilio Social


Reverso

Vale del Auxilio Social

El Greñicas


Variadas y dispares son las alusiones a la leyenda-realidad del Greñicas. Como sucede muchas veces la realidad supera a la ficción.

Veamos primero qué nos cuenta la leyenda:  
La tradición oral cuenta la leyenda de un agricultor de Montalbán llamado Juan Espés que, a finales del siglo XIX, se vio obligado a "echarse al monte" al haber desafiado a un adinerado y poderoso cacique local por los abusos que cometía contra los pobres y al que dejó maltrecho tras una pelea. Juan encontró refugio en el macizo de La Muela donde, perseguido por los seguidores y criados del cacique, éste pudo despistarlos al refugiarse en cueva, cuya entrada -circular y de pequeñas dimensiones-, quedaba oculta por los matojos que crecían a su alrededor.
 
Refugiado en el monte, descuidó su aspecto hasta que una larga y desordenada cabellera creció a la par que su barba con el paso de los días, alimentándose de lo que el monte le ofrecía y saciando su sed gracias a los manantiales que brotan en el macizo, la fuente de los Vaciones -muy cerca de la cueva-, y la fuente de Valdemiguel.
El paso del tiempo hizo pensar a Juan, que ya habrían olvidado en la localidad su reyerta con el cacique y optó por retornar para recabar noticias de su familia. Su aspecto descuidado y su melena le merecieron el apodo del "Greñicas" y contó que se refugió en una cueva que desde entonces se la conoce en Montalbán como la cueva del Greñicas. Sin embargo fue apresado y llevado a presidio -al parecer, al penal de Melilla-, del que se fugó en numerosas ocasiones, hacia tierras montalbinas, formando una cuadrilla de bandoleros que recorrieron el río Martín. Sin embargo, cansado de vivir acosado por las fuerzas de orden público, escapó a Francia, donde tuvo familia y murió.
texto: guía del Parque Cultural del Río Martín

Esta es la escueta noticia de la detención del Greñicas el lunes, 4 de enero de 1892
aparecida en el periódico La Vanguardia.

En este libro de los autores Celedonio García Rodríguez y José Antonio Adell
podemos encontrar una referencia a nuestro querido Greñicas uno

 de los últimos bandoleros románticos aragoneses del siglo XIX admirados
 y temidos por el pueblo, y cuyas aventuras han quedado en la tradición oral.
En esta publicación aparece la historia y vida de estos hombres que el tiempo convirtió en leyenda.
Y ahora veamos qué nos cuenta la historia, documentada con artículos aparecidos en los periódicos de la época y de una sentencia dictada por el Tribunal Supremo en un recurso de casación.
Gracias a Pedro Martínez por su ayuda para conseguir la sentencia.

https://dl.dropboxusercontent.com/u/43364872/SENTENCIA%20GRE%C3%91ICAS%20por%20pagina.pdf
Pinchando en la imagen podéis descargar la sentencia en PDF

Según el Diario de Avisos de Zaragoza del 8 de enero de 1892:
El Greñicas empezó su carrera criminal cometiendo un doble asesinato, con dos ancianos, padre e hijo de dicha población (Montalbán) por el año 1867. 

Juan Espés Rubio, alias Greñicas, fue sentenciado por la Audiencia de Zaragoza el 22 de enero de 1868 a la pena de cadena perpetua y accesorias por delito de homicidio y a cuatro años y ocho meses de presidio por otro de lesiones, penas que al reformarse el Código se conmutaron en 1871 por la de 20 años de cadena temporal y seis meses de arresto mayor. Esta condena la comenzó en el penal de Ceuta.

Juan Espés desertó del penal de Ceuta en mayo de 1872, fue capturado e ingresado en el mismo penal siendo sentenciado por el Consejo de guerra a sufrir las mayores privaciones.

Posteriormente fue trasladado al penal de Melilla de donde se fugó en febrero de 1878, y según el mismo Diario de Avisos de Zaragoza: "...desde entonces hacía sus incursiones al país de su origen, ya para cometer venganzas, ya para hacer robos y estafas. En la historia de la criminalidad de dicha comarca no se ha conocido otro que infundiera más pavor. El nombre de Greñicas erizaba los cabellos, atemorizaba a las gentes y asustaba a los niños: era una sombra, un fantasma, un demonio, peor que se le veía y todo el mundo lo callaba."

Muchos años después “El País” apunta que “Juan Espes (a) «Greñicas», que había llegado fugado por segunda vez del presido de Melilla, se propuso ser el terror el pueblo...”.

Efectivamente, durante 14 años el Greñicas fue uno de los bandoleros más temidos por los habitantes de la zona de Montalbán. Sus fechorías eran cometidas con la ayuda de su cuñado Ramón Aznar. Se sabe que alrededor del año 1889 envió una carta a D. Jerónimo Balduque, vecino de Montalbán, en la que a este y al cura párroco D. Pablo Calahorra les pedía recursos para marchar a América. Aunque la carta no contenía amenazas los vecinos se sentían intimidados por el Greñicas que estaba fugado de presidio. Estos le entregaron doscientos y pico reales.

Juan Villariz Gadea fue otro de los extorsionados. El Greñicas le pidió 200 duros, también con la excusa de marchar al extranjero, y al negárselos el Villariz, manifestó el Espés que se los diera por las buenas, y que si no podía le diera la mitad. Algunos días después se presentó Ramón Aznar Martín, alias el Aragonés, diciendo a Juan Villariz que su cuñado Juan Espés, estaba muy incomodado porque no le había llevado el dinero, y por esta causa la esposa de Villariz llevó por encargo de este 100 duros a casa de Ramón Aznar, a quien los entregó, acusándole recibo de dicha cantidad a los pocos días el Greñicas.

Días después, al llegar a su casa José Carral, fue sorprendido por Juan Espés, el que dándose a conocer y haciendo como que quería llevárselo hacia la cuadra, le pidió 300 duros, contestándole el Carral que le daría 50 duros al siguiente día, manifestándole el Espés que los entregara en casa de su cuñado Ramón Aznar, enviando el Carral por temor los 50 duros por conducto de su esposa, y después recibió carta del Espés diciéndole haber recibido la cantidad.

También envió carta a Lucas Quílez Martín, en la que decía que necesitaba 6.000 reales para marcharse a los Estados Unidos, acudiendo a él antes de emplear otros medios, para que le diera la mitad encargándole secreto, y que para la contestación se viera con su cuñado Ramón Aznar, a quién manifestó el Quílez que no la podía dar, pero que si Juan Greñicas lo tenía a bien, fuera a su casa, le daría una limosna, por lo que una noche inmediata se presentaron en casa del Quílez Juan Espés y su cuñado Ramón Aznar, donde les tuvo dos días, tratándoles bien y dando 5 duros al Espés cuando se marcharon.

El 2 de diciembre de 1891 Ramón Aznar recoge de José Carral para su cuñado Juan Espés 2 tapabocas valorados en 10 pesetas cada uno y 50 pesetas en metálico, a consecuencia de la carta que José Carral había recibido anteriormente.

En 1891, en la noche del 15 al 16 de diciembre, Juan Espés llamó a la puerta de D. Juan Francisco Sánchez, el Abogado, vecino de Montalbán, y preguntando por él y no encontrándose este en casa volvió el Espés, sin encontrarle tampoco, volviendo en la noche siguiente y hallando al Sánchez en casa, le dio un papel escrito en el que le decía que iba a hablarle con toda confianza, manifestándole que había vuelto al país para recoger dinero y marchar al África, por lo que temeroso el Sánchez le dio siete ú ocho pesetas que llevaba encima y marchó el Espés.

El 24 de diciembre, Juan Espés escribe una carta a Francisco Sánchez, escrita con lápiz, donde le indica que hable con algunos de los amigos para recogerle alguna cantidad de dinero para ponerse a salvo y retirarse de la tierra para no volver. Dos o tres días después escribe otra carta a Lucas Quílez en la que le decía que le suponía enterado de lo hablado con D. Francisco el Abogado, a quien había escrito para que recogiese lo que pudiera entre los amigos, y pensaba que él sería uno de ellos, así que confiaba en algo; pero ha sido todo lo contrario; que en vez de ser lo que esperaba, lo habían dado notorio todo el mundo; que había hecho muy bien, y les faltaba dar otro paso, que es el más peligroso, el de ver si lo podían coger vivo o muerto; pues para él era lo mismo; pero si el golpe lo dan en falso, desgraciado al que le toque el rayo, porque así como sabe que si le toca a él no va a haber perdón, él tampoco lo dará y buscará ocasión, [...] nadie sabe a quién le tocará; que ya que le dan la fama, que sea verdad en adelante, si no se cumplen sus deseos; y pese a quien pese; así es, que le entregue a su amigo el Abogado 100 duros, que este ponga 200 y se los entregue a quien él sabe con la carta presente, para que esta vuelva a sus manos; y si la entregasen a la Autoridad, que nada hay entonces que hablar; que  hagan lo que mejor les parezca, ya están advertidos para que no se quejen de lo que pueda suceder; pues él no se llevará chasco de lo que suceda, está a todo; terminando el Espés la carta con las palabras, o la guerra o la paz. Francisco Sánchez y Lucas Quílez escribieron a Juan Espés ofreciéndole 50 duros, cuya carta no quiso recibir Ramón Aznar ni la familia del Espés. Pero en la maña del 2 de enero de 1892, se presentó Ramón Aznar, el Aragonés, en casa de Quílez, por encargo de su cuñado Juan Espés diciéndole que iba por los 300 duros y con orden de este de no recibir cantidad menor; llamado D. Juan Francisco Sánchez entregaron al Aznar 875 pesetas el Sánchez y 500 pesetas el Quílez, presentándose entonces la Guardia Civil y detuvieron al Aznar con las cantidades dichas ya en su poder.

Seguimos con el relato del Diario de Avisos de Zaragoza:
"Fueron inútiles las preguntas y ruegos hechos al Aragonés para descubrir el paradero del Greñicas. Pero una vez aquel en la cárcel con varios individuos de la familia o parientes de éste, las autoridades todas dieron gallarda muestra de su actividad y celo, con somatén permanente, registros continuados, vigilancia por todas partes, hasta dar con los bandidos, que se guarecían en una casucha del Arrabal de Montalbán. 

Ante la guardia civil no hicieron resistencia los bandidos, y el Greñicas, que no se acordó en aquel momento mas que de su vida, pidiendo a sus aprehensores se la conservaran, desmintió su historia y la opinión que de él se tenía. La guardia civil de aquel puesto, sin más jefes que los cabos Navarro y González, el juez de instrucción D. J. Eduardo Tormo, su escribano D. Francisco Hernández Mateo, el alcalde D. Mateo Serna, secretario del ayuntamiento y todas las autoridades y personas de representación, contribuyeron por modo igual a tan singular captura, sin derramamiento de sangre y sin desgracia alguna. 

 El éxito coronó el esfuerzo de todos. La villa de Montalbán y sus habitantes, la comarca entera y la provincia de Teruel están de enhorabuena. Contribuyó con especial y tenaz cooperación a la captura de los bandidos, el alcaide de la cárcel D. Ramón Alegre y Feced, ex-sargento de ingenieros, probo y celoso empleado que, de su bolsillo particular, había sostenido inteligente espionaje, que dio por resultado poder comunicar a la guardia civil el paradero de los criminales. El juzgado procede sin tregua ni descanso en la formación del sumario, que será extenso y laborioso, dada la no vulgar inteligencia de los bandidos. Se ha telegrafiado a las autoridades superiores. Merece plácemes la benemérita guardia civil, el juzgado y las autoridades de Montalbán.

Periódico La Correspondencia de España
 
  El primer intento de fuga tras la detención tuvo lugar un mes después, en febrero de 1892; la noticia de “El Eco de Teruel” nos desvela, por ejemplo, que se utilizaban grilletes para amarrar a los presos. También se puede leer esta noticia en los periódicos El Isleno, Diario de Avisos de Zaragoza y el Noticiero Balear.

El Eco de Teruel
Los “breves días” se convirtieron en casi un año, pues el traslado de “Greñicas” y su cuñado y compañero de fechorías, Ramón Aznar (a) “Aragonés” se produjo el 10 de enero de 1893.
Eco de Teruel

 El 19 de mayo de 1893 fueron juzgados por robo. “El Eco de Teruel” refleja que el primero fue condenado a 34 años, y su cuñado a 16 años y dos meses.

Periódico La Verdad
Eco de Teruel


En diciembre de ese 1893; nuestro personaje sigue en la prisión de la capital y protagoniza un segundo intento de fuga tras el de Montalbán; nos da la noticia de nuevo “El Eco de Teruel”

En 1894, mientras era trasladado a la prisión de Melilla, se fuga de la cárcel de Almadrones el 10 de mayo, aunque consiguen capturarlo.
Periódico El Correo de España
Aunque también hubo quien quiso aprovechar la fama del Greñicas para delinquir. El 17 de mayo de 1894 un vecino de Plou se presentó a D. Lucas Quílez diciendo que iba en nombre del Greñicas para que le entregara 3000 duros y 2 chicas, hecho curioso que podemos leer en la noticia del Eco de Teruel
Noticia de El Eco de Teruel
Tras ser enviado otra vez al penal de Melilla vuelve a fugarse el 4 de octubre de 1895.
Noticia del periódico La Verdad

Noticia de El Correo de España

El 26 de diciembre de 1895, el Heraldo de Madrid publica la noticia de que el Greñicas ha comenzado a hacer fechorías en la provincia de Teruel después de cumplir larga condena, pero el periódico La Opinión rectifica la noticia asegurando que en realidad está fugado pero no se le espera por la zona de Montalbán.

Noticia del semanario La Opinión

A partir de esta fecha ya no se tienen noticias del Greñicas, hasta que en 1903 aparece en la prensa su nombre en una noticia de un triple asesinato que comete un sobrino suyo, Pablo Aznar, hijo de su hermana casada con Ramón Aznar, el Aragonés. Según esta noticia Juan Espés había sido visto en el Mediodía francés, Burdeos, en marzo de 1902, vivía allí así como su hermana que fue con sus hijos más pequeños. Ramón Aznar, el Aragonés, también emigró a Francia después de cumplir su condena rebajada con varios indultos.

El crimen de Gratecap

Según la noticia del periódico La Vanguardia del 22 de diciembre de 1903, el terrible crimen de Gratecap fue cometido por Pablo Aznar Espés, alias el Greñicas pequeño, de 26 años de edad, y Cayetano Vicente Cirujeda Martín, alias el Churro, de 31 años de edad, ambos de Montalbán. Vicente Cirujeda fue procesado a los 17 años de edad por fratricidio y a los 23 por amenazas de muerte, y otras varias por lesiones. Pablo Aznar hizo el servicio militar en Cuba y cuando volvió se reunió con su madre y hermanos en Burdeos.
 
El crimen fue perpetrado la noche del 23 al 24 de abril de 1902, en Gratecap, término de Genzoc, circunscripción de Libourne, departamento de Gironda (Aquitania). Los autores fueron detenidos en Bilbao y allí juzgados, siendo condenados a muerte. El relato de los hechos aparece en todos los periódicos importantes. de la época.

En Gratecap vivían Pedro Gracia con su esposa, Concepción Supervia, y el hijo de ambos un bebé llamado Edmundo de unos 5 meses de edad. Eran de nacionalidad española y estaban dedicados en Francia a los trabajos de agricultura y obras.  Por la condición de ser españoles amparaban y protegían a sus compatriotas cuando iban a Genzac, protección que dispensaron a Pablo Aznar, proporcionándole trabajo y vivienda en algunas épocas que estuvo en dicho pueblo.

Como españoles que eran, proporcionaban trabajo y vivienda a los compatriotas que allí iban, dispensando trabajado y vivienda al “Greñicas pequeño” en alguna épocas en que estuvo en el pueblo.
A medianos de abril de 1902, allí se encontraban Aznar y Vicente; en una ocasión oyeron hablar a Pedro Gracia del dinero que guardaba su mujer y que llevaba constantemente encima. En las primeras horas de la noche del día 23, los procesados, después de cenar se entretuvieron jugando a la baraja. A las dos de la madrugada se levantaron de la cama, subieron a la habitación en la que se encontraba Pedro Gracia, su mujer e hijo, y acometiéndolos con navajas, dieron a los tres muerte en el acto. La agresión de los esposos se hizo cuando estos estaban completamente indefensos, desprevenidos y solo con la ropas de dormir, y la agresión al niño cuando estaba en la cama. Pedro Gracia fue degollado recibiendo de los procesados 31 puñaladas en todas las partes del cuerpo, algunas de ellas en la región glútea cuando estaba muerto y boca abajo. Asimismo, Concepción Supervia fue degollada, recibiendo 12 puñaladas en todas las partes del cuerpo. El niño también fue degollado, recibiendo ocho puñaladas, todas ellas en el cuello. Cometidos estos crímenes, los dos procesados se dedicaron a coger cuantos objetos les convenía, y con ánimo de lucro se apoderaron, por lo menos, de dos billetes del Banco de España, de 50 pesetas cada uno, una moneda de oro de 10 francos, una cadena de plata, dos relojes, un revólver, unas botas y varias ropas, tasados todos estos efectos judicialmente en 50 pesetas.
Noticia del asesinato de Gratecap