Quiero ver cuajar, en oro, / los silencios de la tarde, / cuando el sol duerme en mi pueblo, / en sus piedras y en mi carne. (A.H.Q.)

Sendero del Portillo, Peñarroyas


Casco urbano, mirando al río
Tras cruzar el barrio de Peñas Royas y ya casi en las afueras del mismo, existe una variante para ascender a lo alto, al mirador del Portillo. Un peirón junto a las flechas indicativas del Parque, nos indica la exuberante calzada de arenisca que nos ayudará a ascender. Desde allí se puede observar la continuidad de la antigua calzada empedrada, en su comienzo, que nos lleva a la localidad vecina de La Hoz de la Vieja.
Ripples

Durante el ascenso se puede detectar una gran cantidad de estructuras sedimentarias, actualmente marcadas y con mesas de interpretación de la geología, destacando huellas de corrientes de agua, laminaciones, curiosas formas producidas por desecaciones poligonales, ripples, conformando una morfología en peñas.
Desde lo alto, se observa con mayor intensidad todo el paisaje que nos ofrece el río Martín a su paso por el barrio de Peñas Royas, y una mesa de interpretación ubicada en el mismo Portillo nos ayuda a conocer con mayor detalle todo aquello que nos rodea.
Formación Buntsandstein
Continuando por el sendero marcado, podemos descender hasta la partida de San Julián, donde podemos admirar los llamados Castellones, formados en roca caliza que asemeja a un castillo.
Desde allí, y si el caudal del río lo permite, podemos realizar el retorno -curso arriba- hacia el barrio de Peñas Royas, admirando en el trayecto los bellos rincones que nos presenta el río Martín, así como los barrancos que desembocan en él, como el denominado Tajar o Cañuelo.
Barranco Tajar

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