Quiero ver cuajar, en oro, / los silencios de la tarde, / cuando el sol duerme en mi pueblo, / en sus piedras y en mi carne. (A.H.Q.)

Ruinas del castillo

El Castillo de la Encomienda de Montalbán está incluido dentro de la relación de castillos considerados Bienes de Interés Cultural en virtud de lo dispuesto en la disposición adicional segunda de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés. Este listado fue publicado en el Boletín Oficial de Aragón del día 22 de mayo de 2006.

Situado en un punto estratégico, sobre el cerro que domina la villa, el castillo de la Orden de Santiago de Montalbán formaba parte del recinto amurallado defensivo, al lado de la iglesia de Santiago el Mayor de carácter militar. En la actualidad solo se conservan restos de paredones y unas ruinas en la parte más alta. Puede apreciarse el cementerio medieval y también restos de un aljibe.

En 1189 Montalbán pertenece a los Azagra de Albarracín (Ferrán Ruiz de Azagra) que custodiaba varias fotalezas en nombre de Alfonso II, colocando en Montalbán a Semeno de Garinduem.

En 1210 Pedro II entregó a la Orden de Santiago la villa de Montalbán para fortificar y organizar su defensa porque, siendo tierra de frontera y estar escasamente poblada, era amenazada constantemente por los ejércitos islámicos.
El primer Comendador, título que se asignaba a determinados caballeros de las órdenes militares a los que se atribuían funciones de gobierno en el castillo, fue Pedro Sessé. En 1366, Montalbán era la primera fortaleza de está línea presente en el Maestrazgo; estas fortificaciones fueron levantadas para impedir las invasiones castellanas. 
En la iglesia del castillo fue enterrado don Pedro Fernández de Ixar, hijo del rey don Jaime I el Conquistador, ya que el monarca profesaba un profundo cariño por estas tierras como puede apreciarse en sus documentos cuando se observa el mimo con que Montalbán era tratada.
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Cementerio medieval en el castillo 
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Restos de la muralla defensiva 

Pero cuando realmente se deterioró el castillo, llegando casi a su total desaparición, fue durante las guerras carlistas en el siglo XIX. En 1839 Montalbán soporta su primer asedio aunque lo resiste y el enemigo se retira. Días después será sometida a un segundo asalto en el que vuelan un trozo de muralla, por el que no consiguen penetrar en la villa. Al pedir medicinas los sitiados al general Cabrera, que era el que dirigía a las tropas carlistas, éste se las negó pero mostró cierto interés por los enfermos, entre los que había también 13 de sus soldado, y les dijo que colocaran una bandera en el tejado del hospital para así evitar que éste fuera atacado. Los que defendían Montalbán así lo hicieron. 

El general Cabrera aprovechó esto para dirigir sus cañones hacia el hospital, 66 granadas cayeron dentro provocando su ruina y la muerte de todos los que allí se encontraban. Tras este ataque consiguen entrar en Montalbán, pero al ver el estado en que había quedado, ordenó su evacuación y abandono. En junio de 1839 la villa de Montalbán había sido reducida a escombros. Manuela Cirugeda -de tan sólo 22 años- combatió como un soldado más, siendo una auténtica heroína. En la actualidad una de las calles de Montalbán lleva su nombre desde 1990. 

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