Quiero ver cuajar, en oro, / los silencios de la tarde, / cuando el sol duerme en mi pueblo, / en sus piedras y en mi carne. (A.H.Q.)

Recuerdos de una montalbina en el exterior: "La escuela de la posguerra"


(Del blog Crónicas Montalbinas)
!AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS! RECUERDOS DE LA QUE FUE MI VIDA EN MONTALBÁN... MI FELIZ INFANCIA ...


Me llamo Soledad y nací en Montalbán hace ya unos cuantos años, suficientes para recordar una lejana infancia y no tantos como para haberla olvidado.

No fueron buenos tiempos , pero para una niña como era yo, esas dificultades  pasaban algo desapercibidas en mis primeros años de vida, cuando recuerdo casi con nitidez, como íbamos los niños a la plaza del pueblo en busca de una señora llamada Petra, encargada de hacer realidad nuestro  sueño de comer una rica golosina.



Además de aquellas chucherías, esa señora que siempre iba vestida de negro y con el pelo bien recogido, hacía con sus propias manos los helados que todos le comprábamos y aún incluso me acuerdo de los chicles "bazooka" y esos martillos de caramelo por los que cobraba una peseta. Los helados los tenía de fresa y de vainilla.....



La Escuela de Montalbán durante la posguerra......
No sin cierta melancolía, cualquiera puede relacionar estos años con la inevitable Posguerra que nos tocó vivir.


Digo esto aquí, porque al evocar los recuerdos de la escuela, no se me escapa la imagen y hasta casi el recuerdo del sabor de aquella leche que preparaban en esas inmensas ollas de aluminio que hasta eran más grandes que yo y mis compañeras. Tomaba más quién más hambre traía de casa.

Era esa leche, un trocito de mantequilla y un queso americano lo que nos repartían en el recreo para quitar el apetito que le entra a cualquier niño por la mañana, pero más aún a quién pertenecía a una familia numerosa y acostumbraba a tener que repartir el alimento de otra forma en su hogar.
De esta escuela también recuerdo la figura de Doña Carmen, Doña María Teresa y también a Doña Carmina.
maestras
El colegio de los chicos estaba enfrente y como era menester de aquella época, niños y niñas no podían siquiera compartir el patio en el recreo.

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